Frases sobre la felicidad
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Los hombres no son felices
porque son vanidosos.
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Sin la idea de la felicidad
no sabríamos vivir.
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Una familia feliz no es sino
un paraíso anticipado.
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No hay muchas oportunidades
en la vida para ser feliz.
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La felicidad de uno se
contradice con la de todos.
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Nadie es tan feliz ni tan
infeliz como cree.
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El bien de la humanidad debe
consistir en que cada uno goce al máximo de la felicidad que pueda, sin
disminuir la felicidad de los demás.
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Es un error fatal que la
felicidad sea siempre subterránea y la desgracia tan evidente.
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La felicidad consiste en
tener buena salud y mala memoria.
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La manera de conseguir la
felicidad es haciendo felices a los demás.
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Feliz el que reconoce a
tiempo que sus deseos no van de acuerdo con sus facultades.
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No hay deber que descuidemos
tanto como el deber de ser felices.
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Ser feliz consiste en no
darse cuenta de que uno está viviendo.
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He descubierto que la
felicidad es casi siempre el rebote del trabajo arduo.
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Hay que disfrutar de la vida
en felicidad porque no sabemos cuando vamos a morir.
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La felicidad es no desear más
cosas de las que se tiene o puedas necesitar.
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La felicidad es un montoncito
de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
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La única manera de ser feliz
es intentándolo.
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La felicidad absoluta es cosa
de tonto.
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Si quiere ser feliz no
analice.
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Un hombre feliz es aquel que
durante el día, por su trabajo y a la noche, por su cansancio, no tiene tiempo
de pensar en sus cosas.
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Es defecto propio de las
personas felices, y del que nunca se corrigen, el creer que los desgraciados lo
son siempre por su culpa.
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El dinero no puede hacer que
seamos felices, pero es lo único que compensa de no serlo.
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El querer lo es todo en la
vida. Si queréis ser felices lo seréis. Es la voluntad la que transporta las
montañas.
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Felicidad es el sueño del
amor y tristeza su despertad.
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La felicidad es la
satisfacción de unos deseos prehistóricos. Por eso la riqueza trae tan poca
felicidad: El dinero no es un deseo la niñez.
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El bien de la humanidad debe
consistir en que cada uno goce al máximo de la felicidad que puede, sin
disminuir la felicidad de los demás.
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Quien pretenda una felicidad
y sabiduría contantes deberá acomodarse a frecuentes cambios.
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No son la riqueza ni el
esplendor, sino la tranquilidad y el trabajo, los que proporcionan la
felicidad.
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No está la felicidad en
vivir, sino en saber vivir.
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7 reglas para ser feliz:
. Una meta o metas alcanzable.
. No esperes de los demás más de lo que tu estaría dispuesto a darle.
. No deje a la suerte tu futuro.
. Dar a los demás sin esperar nada a cambio.
. No desee más de lo que tienes.
. No envidie la suerte de nadie. La envidia es el único pecado que
no da nada a cambio.
. Ama al prójimo como a ti mismo.
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¿Qué es la felicidad sino el
desarrollo de nuestras facultades?
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Un vaso de vino en el momento
oportuno, vale más que todas las riquezas de la Tierra.
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Lo que más me gusta es
disfrutar de cada cosa en un momento y prescindir de ella el resto del tiempo.
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La dicha no es más que un
sueño y el dolor la realidad.
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La ilusión es la esperanza
sin fundamento.
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A nadie le quitan lo Bailaos.
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Te alegrarás por la noche si
gastares bien el día.
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En los ojos del joven arde la
llama en los del viejo brilla la luz.
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Ten limpia la conciencia y
tendrás alegría.
Ser feliz no es carecer de problemas, sino conseguir que esos
problemas, fracasos y dolores no anulen la alegría y serenidad de base del
alma. Es decir, la felicidad esta en la base del alma, en esa piedra sólida en
la que uno esta reconciliado consigo mismo, pleno de la seguridad de que su
vida sabe a donde va y para que sirve, sabiéndose y sintiéndose nacido del
amor. Cuando alguien tiene bien construida esa base del alma. Todos los dolores
y amarguras quedan en la superficie, sin conseguir minar ni resquebrajar la
alegría primordial e interior.
Quien vive con los ojos bien abiertos a las maravillas del mundo
que le rodea, la naturaleza, los rostros de sus vecinos, el gozo de trabajar y
sobre todos, interesarse sinceramente por los demás, descubrir que los que nos
rodean tienen derecho a vernos sonrientes cuando se acercan a nosotros
mendigando comprensión y amor.
¿Y cuando no se tiene la menor gana de sonreír?
Entonces hay que hacerlo doblemente; porque lo necesitan los demás
y los necesita la pobre criatura que nosotros somos. Porque no hay nada más
auto curativo que la sonrisa.
Quien renuncia a chupetear su propia felicidad y se dedica a
fabricar la de los demás, terminará encontrando la propia por eso sonriendo
cuando no se tienen ganas termina uno siempre con muchísimas ganas de sonreír.
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