Frases del corazón de Jesús. 2013
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Nuevos tiempos, pero la misma
esencia.
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Con constancia y tenacidad se
logra lo que se desea; la palabra “imposible” no tiene significado. Rubén
Darío.
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El amor es, por encima de
todo, la donación de uno mismo. Jean Anouilh.
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¡Bienaventurada la tarea en
que se puede cantar!
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Hablamos mucho de nuestra sed
de amor. Pero casi siempre creemos que es lo menos importante. Erich Fromm.
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Hace falta un pueblo para
educar a un niño. Proverbio africano.
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¿Qué es el arte? Si lo
supiera, tendría cuidado de no revelarlo. Yo no busco, encuentro. Picasso.
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A la buena gente se la conoce
en que resulta mejor cuando se la conoce. Bertolt Brecht.
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Con el ingenio ocurre como
con la música: cuanto más se escucha, más fineza se le exige. Georg
Lichtenberg.
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El amor comienza cuando una
persona siente que las necesidades de otra son tan importantes como las suyas
propias. Harry Sullivan.
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El periodismo es la
literatura con prisa.
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El amor no tiene edad;
siempre está naciendo. Blaise Pascal.
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La oración contemplativa es
don de Dios, totalmente gratuito. Nadie puede merecerlo.
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Cristo me pide vivir con
alegría al saber que estoy en sus manos. Alberto Hurtado, SJ
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El amor que razona es un niño
que no puede vivir, porque es demasiado inteligente. A. Berthet.
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Te amo, Dios mío, y mi único
deseo es amarte hasta el último suspiro de mi vida. Juan Pablo II
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Toda dificultad eludida se
convertirá después en un fantasma que pertubará nuestro reposo. F. Chopin.
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Si un rostro hermoso es una
carta de recomendación, un buen corazón es una letra de crédito. George
Bulwer-Lytton.
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Y el hombre, injusto siempre,
ha dicho después que Dios va borrando la bondad de su creación. Gabriela
Mistral.
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Un amigo es una persona con
la que se puede pensar en voz alta. Ralph Waldo Emerson.
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Solo somos curiosos en proporción
a nuestra cultura. Jean- Jacques Rousseau.
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Querer deducir ciertas cosas
de la sabiduría de Dios no es mucho mejor que hacerlo a partir del propio
entendimiento. Georg Christoph Lichtenberg.
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Una buena costumbre es más
fuerte que una ley. Eurípides.
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Un alma se mide por la
dimensión de su deseo, del mismo modo que se juzga de antemano una catedral por
la altura de sus torres. Gustave Flaubert.
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Cualquier tiempo no
consagrado al amor es tiempo perdido. Torquato Tasso.
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No pretendas que las cosas
sean como las deseas; deséalas como son. Epicteto
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Un hombre feliz es un bien
común. George Chapman.
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La ternura es el reposo de la
pasión. Joseph Joubert.
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Cualquiera puede simpatizar
con las penas de un amigo; simpatizar con sus éxitos requiere una naturaleza delicadísima.
Oscar Wilde.
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Es el deber más ligero que
una pluma y más pesado que una montaña. Proverbio japonés.
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Cuando todos te abandonan,
Dios se queda contigo. Mahatma Gandhi.
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Por grande que sea nuestra
inteligencia, si carecemos de sentido común tenemos el riesgo de no acertar.
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La única forma de regenerar
el mundo es que cada uno cumpla con el deber que le corresponda. Charles
Kingsley.
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Cuando huyo de la oración,
del silencio, no quiero huir de ti, Señor, sino de mí: de mi superficialidad.
Santa Cesárea la Joven.
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Una cabeza bien formada será
siempre mejor y preferible a una cabeza muy llena. M. de Montaigne.
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Irritarse por un reproche es
reconocer que se ha merecido. Tácito.
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La murmuración se parece al
humo porque se disipa pronto, pero ennegrece todo lo que toca. Madame de Staël.
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La única costumbre que hay
que enseñar a los niños es que no se sometan a ninguna. Jean-Jacques Rousseau.
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La televisión ha demostrado
que los seres humanos están dispuestos a mirar cualquier cosa antes que mirarse
unos a otros. Ann Landers.
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No seas veleta, no empieces a
cada momento algo nuevo. Fíjate el objetivo y persíguelo hasta el fin. Robert
Reinick.
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Dijo el perro al hueso: “Tú
estás duro, pero yo tengo tiempo”. Héctor del Mar.
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No cierres nunca la mano; no
hay modo mejor de gozar de los bienes que dándolos. Gonzalo Fernández de
Córdoba.
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La raíz escondida no pide
premio alguno por llenar de frutos las ramas. Rabindranath Tagore.
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Dad consejo a tiempo y daréis
pocos. Niccolo Tommaseo.
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Si quieres conocerte, observa
la conducta de los demás. Si quieres conocer a los demás, mira en tu propio
corazón. Friedrich Schiller.
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En muchos casos, hacemos por
vanidad o por miedo más de lo que haríamos por deber. Concepción Arenal.
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Sabed que cuando uno es amigo
de sí mismo, lo es también de todo el mundo. Juan Luis Vives.
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La costumbre con la costumbre
se vence. Thomas de Kempis.
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El amor que se alimenta de
regalos siempre está hambriento.
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Dos cosas me admiran: la
inteligencia de las bestias y la bestialidad de los hombres. George Bernard
Shaw.
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La música purifica las
pasiones y provoca en los humanos una alegría inocente y pura. Aristóteles
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La inspiración es la ocasión
del genio. Honoré de Balzac.
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Es más fácil hacer un agujero
en el agua que obtener una moneda de un avaro. Proverbio armenio.
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Por nuestra codicia, lo mucho
es poco. Por nuestra necesidad, lo poco es mucho. Francisco de Quevedo.
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La casualidad da un
desenlace, pero no una explicación. Jacinto Benavente.
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Sobre todo, sé bueno. La
bondad, más que ninguna otra cosa, es lo que mejor desarma a los hombres. Henri
Lacordaire.
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Mis padres me han inculcado
que para llegar a algo hay que estudiar y si quieres algo hay que luchar, nadie
te lo va a regalar. Mireia Belmonte.
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¿Cómo es posible que perdamos
cuando tenemos tan buena voluntad? Charly Brown
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El humor genera tolerancia y
ayuda a vivir. Tortell Poltrona.
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Mira dos veces para ver lo
exacto; mira una sola vez para ver lo hermoso. Henri F. Amiel.
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Para juzgar a un hombre, no
preguntes en qué se ocupa, sino en qué se desocupa.
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Solo hay un principio motriz:
el deseo. Aristóteles.
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Yo no sé si Dios existe, pero
si existe sé que no le va a molestar mi duda. Mario Benedetti.
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Mi madre me decía: “Aunque no
seas muy bueno en algo, debes intentarlo”. Oscar Pistorius.
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Esperemos lo que deseamos,
pero soportemos lo que acontezca. Cicerón.
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El futuro pertenece a quienes
creen en la belleza de sus sueños. Eleanor Roosevelt.,
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Nada vale el que se nos
enseñe cuál es nuestro deber si no se nos hace amarlo. Alejandro Vinet.
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Solo puedes ser feliz siempre
quien sepa ser feliz con todo. Confucio.
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Un hogar sin libros es como
un cuerpo sin alma. Cicerón.
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Amar al prójimo es cumplir
todos los deberes que se tengan con él. Immanuel Kant.
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La felicidad es esto:
disolverse en algo absolutamente grande. Willa Cather.
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Para ir a donde no se sabe
hay que ir por donde no se sabe. San Juan de la Cruz.
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El odio, la envidia, la
avaricia: he aquí las tres enfermedades más peligrosas del corazón. Pearl S.
Buck.
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Un poco de ciencia aleja de
Dios, y mucha devuelve a ÉL. Louis Pasteur.
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Lo mejor y más maravilloso
del mundo no se puede ver ni tocar. Debe sentirse con el corazón. Helen Keller.
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Tener alguien con quien
compartir reduce las penas a la mitad y dobla las alegrías. Mark Twain.
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Como Dios sabe lo que ocurrirá
mañana, hay no debemos tener miedo. Heinrich Giesen.
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No hay mayor ventura que la
verdad, ni peor desdicha que la mentira. Mahatma Gandhi.
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El amor es el único tesoro
que se multiplica al dividirlo.
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A menudo, lo que nos niega el
arte nos lo da gratuitamente el azar. Esopo.
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Cuanto más se dividen los
obstáculos son más fáciles de vencer. Concepción Arenal.
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El aburrimiento es una
enfermedad cuyo remedio es el trabajo; el placer solo es un paliativo. Duque de
Lévis.
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En las adversidades sale a la
luz la virtud. Aristóteles.
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La caridad nunca es
demasiada. Francis Bacon.
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Todos los hombres tienen
acceso a Dios, pero de distinta manera. Martín Buber.
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No hay dolor más grande que
el de acordarse del tiempo feliz en la desgracia. Dante Alighieri.
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Durante cierto tiempo puede
uno estar alegre interiormente, pero a la larga la alegría deben compartirla
dos. Henrik Ibsen.
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La mayoría de la gente gasta
más tiempo y energías en esquivar los problemas que en tratar de resolverlos.
Henry Ford.
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La risa nos mantienen más
razonables que el enojo. Gotthold E. Lessing.
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La
Sagrada Escritura lo único que manda es amar. San Agustín.
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Los parientes nos los da el
azar, pero a los amigos los elegimos. Jacques Delille.
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La música es la aritmética de
los sonidos, como la óptica es la geometría de la luz. Claude Debussy.
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Dios no nos envía la
desesperación para matarnos, sino para despertar en nosotros una nueva vida.
Hermann Hesse.
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Vive como si fueras a vivir
cien años. Reza como si fueras a morir mañana. Benjamin Franklin.
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La mayor tentación humana es
aspirar a demasiado poco. Thomas Merton.
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Al pobre le faltan muchas
cosas; al avaro todas. Publio Siro.
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La bebida apaga la sed, la
comida satisface el hambre, pero el oro no apaga jamás la avaricia. Plutarco.
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El mezquino lleva en sí su
propio infierno. George Herbert.
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Dar la felicidad y hacer el
bien, he ahí nuestra ley, nuestra ancla de salvación, nuestro faro, nuestra
razón de ser. Henri F. Amiel.
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El mejor homenaje que puede
tributarse a las personas buenas es imitarlas. Concepción Arenal.
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Portémonos con los amigos
como querríamos que ellos se portaran con nosotros. Aristóteles.
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Cuando se poseen cosas que
sobran, se poseen bienes ajenos. San Agustín.
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La imposibilidad de demostrar
que Dios no existe, demuestra su existencia. Jean de la Bruyére.
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No importa que muchos de los
que pronuncian tu nombre no te entiendan; yo pronuncio tu nombre, pero te
entiendo. Walt Whitman.
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Lo que se hace por amor está
más allá del bien y del mal. Friedrich Nietzsche.
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El bien que hemos hecho nos
da una satisfacción interior que es la más dulce de todas las pasiones. René
Descartes.
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Una sonrisa es un rayo de luz
en la cara. William M. Thackeray.
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Yo pinto las cosas no como
las veo, sino como las pienso. Picasso.
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La violencia no tiene vigencia
práctica porque el “Ojo por ojo, diente por diente” acaba dejando a todos
ciegos. Martín Luther King.
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Dios siempre me dio una
segunda oportunidad en la vida. Paulo Coelho.
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Solo quien del círculo del yo
hacia el tú encuentra el portal hacia los misterios del Ser. Gabriel Marcel.
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El hombre debe decidir qué es
lo que no va a hacer; entonces podrá dedicarse con vigor a lo que debe hacer.
Mencio.
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Pesa las opiniones, no las
cuentes. Séneca.
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Solo el amor puede ayudar a
vivir. Oscar Wilde.
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Señor, hazme como el cristal,
para que tu luz pueda brillar a través de mi. Katherine Mansfield.
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Las mentiras más crueles son
dichas en silencio. Robert Louis Stevenson.
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El mundo es de quien nace
para conquistarlo y no de quien sueña que puede conquistarlo.
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No hagáis el mal y no
existirá. Tolstoi.
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Para que una lámpara esté
siempre encendida no debemos dejar de ponerle aceite. Teresa de Calcuta.
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La religión presenta pocas
dificultades a los humildes, muchas a los orgullosos, insuperables a los
vanidosos. Proverbio inglés.
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Señor, enséñame a amarte,
enséñame a ayudar a mis hermanos en la única empresa imprescindible, en la
empresa de encontrarte. Karl Rahner.
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Vamos hacia Dios no caminando
sino amando. San Agustín.
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Las palabras sin efectos
nunca llegaron a oídos de Dios. William Shakespeare.
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No hay mejor medida de una
persona que lo que hace cuando tiene completa libertad de elegir.
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Dormía, dormía y soñaba que
la vida no era más que alegría. Me desperté y vi que la vida no era más que
servir, y el servir era alegría. Tagore.
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Cuantos más altos estemos
situados, más humildes debemos ser. Cicerón.
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La opinión pública es un
poder al que nada resiste. Napoleón Bonaparte.
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No sabe más el que más cosa
sabe, sino el que sabe las que más importan. Bernardino Rebolledo.
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¿Hay un precepto que pueda
guiar la actuación de toda una vida? Amar. Confucio.
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No se trata de ser el
primero, sino de llegar con todos y a tiempo. León Felipe.
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Es un axioma que aquel a
quien todos conceden el segundo lugar, tiene méritos indudables para ocupar el
primero. Jonathan Swift.
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Tómate tiempo en escoger un
amigo, pero sé más lento aún en cambiarlo. Benjamín Franklin.
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Trata al elogio como al
perfume; huélelo pero no te lo tragues.
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Creo en el Dios que hizo a
los hombres, pero no en el que los hombres han hecho. Alphonse Karr.
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Vela por tus pensamientos
cuando estés solo y por tus palabras cuando estés con los demás. Epicteto.
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Es inútil toda polémica si no
hay esperanza de que resulte provechosa. Juan Luis Vives.
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La madurez no está en la
edad, está en la mente.
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Al hombre que hace todo lo
que puede no debemos decirle que no hace todo lo que debe. Fray Antonio de
Guevara.
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El tiempo no solo cura sino
que también reconcilia. Cecil Beaton.
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Donde la fuerza oprime, la
ley se quiebra. Mateo Alemán.
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Mi patria es el mundo y mi
religión hacer el bien. Thomas Paine.
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La buena salud la aprecian
más los que acaban de pasar una grave enfermedad que quienes nunca estuvieron
enfermos. Cicerón.
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Las cosas son como son porque
fueron como fueron. Sir Fred Hoyle.
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Todo arte es imitación de la
naturaleza. Séneca
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El mejor automovilista es el
que conduce con imaginación… Imagina que su familia va con él en el coche.
Henry Ford.
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Ir sin amor por la vida es
como ir sin estrella por el mar, como ir al combate sin música, como emprender
un viaje sin un libro. Stendhal.
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El amor mueve el sol y las
estrellas. Dante Alighieri.
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Lleva tu cruz cantando y no
suspirando. En todo mercado vale más una sonrisa que mil lamentos. Charles
Lamb.
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Feliz él si descubre sus
posibilidades de dar. Aprenderá por propia experiencia que hay más alegría en
dar que en recibir. Alberto Hurtado, SJ
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Dios no nos incita a pasar de
largo el sufrimiento, sino que nos ayuda a atravesarlo. Johann Albrecht Bengel.
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La religión debe conmover a
las personas, no las puede someter. Antoine de Saint-Exupéry.
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El mejor maestro está sentado
en tu silla. Proverbio Sufí.
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La mejor vida no es la más
larga, sino la más rica en buenas acciones. Marie Curie.
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La verdadera amistad es una
planta de desarrollo lento. George Washington.
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Mejor que combatir una
desgracia es, a veces, tratar de ser feliz dentro de ella. Maurice Maeterlinck.
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Amar a alguien es verlo como
Dios lo concibió. Fedor Dostoievki.
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Dios no habla, pero todo
habla de Dios. Julien Green.
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La casualidad siempre es
actual. Ten echado tu anzuelo; en el remanso donde menos lo esperes estará tu
pez. Ovidio.
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Las cosas bellas son
perecederas y los bellos tiempos son efímeros. Jaime Balmes.
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Hombres justo y honrado es
aquel que mide sus derechos con la regla de sus deberes. Henri la Cordaire.
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Al bien hacer jamás le falta
premio. Miguel de Cervantes.
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Amigos míos, pedid a Dios la
alegría. Sed alegres como los niños, como los pájaros del cielo. Fedor
Dostoievki.
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Reconoce lo que está ante tus
ojos, y lo que está oculto te será revelado. Santo Tomás de Aquino.
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El hábito es al principio
ligero como una tela de araña, pero pronto se convierte en un sólido cable.
Proverbio hebreo.
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Cuanto mejor es una persona,
más difícilmente sospecha de la maldad de los demás. Cicerón.
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El arte es, sobre todo, un
estado del alma. Marc Chagall.
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De lo sublime a lo ridículo
no hay más que un paso. Rubén Darío.
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El amor no tiene cura, pero
es la única medicina para todos los males. Leonard Cohen.
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El hombre tiene mil planes
para si mismo. El azar, solo uno para cada uno. Mencio.
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Solo hay una avaricia
honrosa: la de las palabras. Constancio Vigil.
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Abreviar la cena, prolongar
la vida. Benjamin Franklin.
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Todo acto de amor es un
escalón hacia el amor de Dios. Platón.
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Donde la prensa es libre y
todo ser humano es capaz de leer, todo está salvado. Thomas Jefferson.
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¡Dios míos, líbrame de mis
amigos! De los enemigos ya me encargo yo. Voltaire.
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Recuerda que si alguna vez te
ha dolido el alma, es porque Dios te ha agarrado muy fuerte para que no te
cayeras.
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Jamás en la vida encontraréis
ternura mejor, más profunda, más desinteresada ni verdadera que de vuestra
madre. Honoré de Balzac.
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En tiempos malos lo que nos
queda es la esperanza. Proverbio irlandés.
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Me interesa el futuro porque
es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida. Woody Allen.
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Lo que hemos amado no lo
perdemos nunca. Aquellos a quienes hemos amado profundamente se convierten en
parte de nosotros mismos. H. Keller.
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En realidad, la burguesía no
es una clase social, sino una enfermedad. Pier Paolo Pasolini.
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No ande delante de mí, tal
vez no le siga. No ande detrás de mí, tal vez no le sepa dirigir. Simplemente
ande a mi lado y sea mi amigo. Albert Camus.
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El hombre quiere la felicidad
y la felicidad es la posesión de Dios. Alberto Hurtado, SJ.
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Los espejos se emplean para
verse la cara, el arte para verse el alma. George Bernard Shaw.
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El camino hacia el éxito está
siempre en construcción, ya que es un proceso permanente y no una meta que se
deba alcanzar. Anthony Robbins.
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La risa es un tranquilizante
sin efectos secundarios.
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Las actitudes son más
importante que las aptitudes. Winston Churchill.
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Solamente aquel que construye
futuro tiene derecho a juzgar el pasado.
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Sé más sabio que los otros,
si puedes, pero no se lo digas.
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Juventud, divino tesoro, ya
te vas para no volver: cuando quiero llorar no lloro y a veces lloro sin
querer. Rubén Darío.
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Es un buen libro aquel que se
abre con expectación y se cierra con provecho. Louisa May Alcott.
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A veces, lavándonos las manos
nos ensuciamos la conciencia.
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La crítica no se refiere
tanto al que la recibe como al que la lanza: a menudo, quien critica se
confiesa. Wayne Dyer.
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El árbol no niega su sombra
ni al leñador. María Asquerino.
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La nueva sociedad que
queremos no es una sociedad en la que cada individuo posea sencillamente más
cosas, sino una sociedad en la que cada individuo consiga realizarse más como
persona. Pedro Arrupe.
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Los que de veras buscan a
Dios dentro de los santuarios se ahogan. Proverbio árabe.
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Escuchar es algo más que oír.
Supone interpretar y evaluar lo que oímos.
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El que no quiere razonar es
un fanático, el que no sabe es un necio y el que no se atreve es un esclavo.
John W. Drummond.
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La música es un eco del mundo
invisible. Giuseppe Mazzini.
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En África, cuando un anciano
muere, toda una biblioteca desaparece. Amadou Hampâté Bâ
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Todo el mundo tiene alguna
discapacidad…Las peores son las del espíritu. Oscar Pistorius.
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La ciencia moderna aún no ha
producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras
bondadosas. Sigmund Freud.
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La palabra “casualidad” es
una blasfemia; nada bajo el sol sucede por casualidad. Gotthold E. Lessing.
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Si no aprendes a confiar en
los demás, difícilmente lograrás que ellos confíen en ti.
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Hay peregrinos de la
eternidad cuya nave va errante de acá para allá y que nunca echarán el ancla.
Lord Byron.
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El presente es la suma total
viviente del pasado. Thomas Carlyle.
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Algunos de los mejores
regalos de Dios son las plegarias sin respuesta. Garth Brooks.
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Amar a alguien es esperar
siempre en él. Gabriel Marcel.
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Cuando veas un hombre bueno,
piensa en imitarlo. Cuando veas uno malo, examina tu propio corazón. Confucio.
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No hay nada imposible, porque
los sueños de ayer son las esperanzas de hoy y pueden convertirse en realidad mañana.
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El que es bueno en familia,
es también buen ciudadano. Sófocles.
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Los sueños nunca desaparecen
si las personas no los abandonan.
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Pídeles consejos a los viejos
y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común. Proverbio árabe.
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Un gran sacrificio resulta
fácil; los que resultan difíciles son los continuos pequeños sacrificios.
Johann Wolfgang Goethe.
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Sin risa y sin llanto la vida
no tendría sentido. Ramón J. Sender.
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Tener un bebé supone asumir
la responsabilidad más grande y la alegría más absoluta que nos da la
naturaleza.
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Solemos perdonar a los que
nos aburren, pero no perdonamos a los que aburrimos. François de la Rochefoucauld.
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¿No es asombroso que los
seres humanos luchen tanto por su religión y no vivan según sus principios?
Georg Lichtenberg.
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Si te sientes solo cuando
estás solo, es que estás mal acompañado. Jean-Paul Sartre.
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Si añades un poco a lo poco y
lo haces así con frecuencia, pronto llegará a ser mucho. Hesiodo.
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Disfruta cada segundo, cada
minuto de la vida… Vive el presente, no el futuro. M. Gandhi.
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El amor me ha conquistado,
solo él puede poseer mi corazón. Sta. Margarita Mª de Alacoque.
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El artista encuentra mayor
placer en pintar que en contemplar el cuadro. Séneca.
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La política es quizá la única
profesión para la que no se considera necesaria preparación alguna. Robert
Louis Stevenson.
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El arte de envejecer es el
arte de conservar alguna esperanza. André Maurois.
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El hombre a quien el dolor no
educó, siempre será un niño. Niccolo Tommaseo.
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Hay dos tipos de hombres: los
que viven hablando de las virtudes y los que se limitan a tenerlas. Antonio
Machado.
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Nuestros recuerdos no son más
que las cenizas del pasado y las semillas del futuro.
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Es mejor encender una luz que
maldecir las tinieblas. Confucio.
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No esperes que tu amigo venga
a descubrirte su necesidad; ayúdale antes. Juan Luis Vives.
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No deben preocuparnos las
arrugas del rostro, sino las del cerebro. Santiago Ramón y Cajal.
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El amor es la más fuerte de
todas las pasiones, porque ataca al mismo tiempo a la cabeza, al corazón y al
cuerpo. Voltaire.
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Es un error fatal que la
felicidad sea siempre subterránea y la desgracia tan evidente. Montserrat Roig.
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Cuando Dios nos da pan duro,
suele también darnos dientes fuertes para masticarlo. Proverbio alemán.
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A diferencia de la vejez, que
siempre está de más, lo característico de la juventud es que siempre está de
moda. Fernando Savater.
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De todos los bienes que puede
perder un pueblo, ninguno como el de la libertad. María Asquerino.
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Nadie puede llegar a la cima
armado solo de su talento. Dios da el talento; el trabajo transforma el talento
en genio. Anna Pavlova.
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La lectura es para el
espíritu lo que la gimnasia para el cuerpo. Napoleón Bonaparte.
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El orden es el mejor
sustitutivo de la falta de memoria. Fred Noan.
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Una nación que gasta más
dinero en armamento militar que en programas sociales se acerca a la muerte
espiritual. Martín Luther King.
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Opino que lo que se llama
belleza reside únicamente en la sonrisa. Liev Tolstoi.
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Confiar en todos es
insensato; pero no confiar en nadie es una torpeza. Junio Juvenal.
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El optimista ve siempre luz
en la oscuridad. El pesimista siempre ve oscuridad en medio de la luz.
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La mayor de las glorias es
cooperar en la salvación de las almas. San Ignacio de Loyola.
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Así como hay un arte de bien
hablar, existe un arte de bien escuchar. Epicteto.
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Todo acto de compasión y
amabilidad nos acerca a la realidad de Dios. Gerard Straub.
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Siempre que enseñes, enseña a
dudar de lo que enseñes. José Ortega y Gasset.
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No es cierto que todo sea incierto. Blaise Pascal.
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¿Qué harías si Dios te
hablara a la cara y dijera: ordeno que seas feliz en el mundo mientras vivas?
¿Qué harías entonces? Richard Bach.
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La inspiración existe, pero
tiene que encontrarse trabajando. Picasso.
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El que no sabe nada no duda
de nada. George Herbert.
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Me lo contaron y lo olvidé,
lo vi y lo entendí, lo hice y lo aprendí. Confucio.
-
Todas las generalizaciones
son peligrosas, incluso esta. Alexandre Dumas.
-
Verdad y justicia son una
misma cosa. Giuseppe Capograssi.
-
Obra muy mal quien trata de
obtener con el dinero lo que debe obtener con la virtud. Cicerón.
-
El que no lleva la belleza
dentro del alma no la encontrará en ninguna parte. Enrique Clarasó.
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El tesoro que no se gasta
aprovecha poco. Proverbio árabe.
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El arte es la expresión de
los más profundos pensamientos por el camino más sencillo. Albert Einstein.
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La guerra vuelve estúpido al
vencedor y rencoroso al vencido. Friedrich Nietzsche.
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Cada obra de amor llevada a
cabo con todo el corazón siempre logrará acercar a la gente a Dios. Teresa de
Calcuta.
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Un emprendedor ve
oportunidades allá donde otros solo ven problemas. Michael Gerber.
-
La conciencia es la presencia
a Dios en el hombre. Emmanuel Swedenborg.
-
Es menos malo agitarse en la
duda que descansar en el error. Alessandro Manzoni.
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De todas las cosas la más
antigua es Dios, porque no fue creado. Tales de Mileto.
-
El día que pasas sin amar es
el más inútil de tu vida. Omar Khayyam.
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La música está por encima del
pensamiento. Eugéne Delacroix.
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Que Dios nos dé la sabiduría
para descubrir lo correcto, la voluntad para elegirlo y la fuerza para hacer
que perdure.
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No dudes de la capacidad de
solo un grupo de ciudadanos conscientes y comprometidos para cambiar el mundo.
De hecho, siempre ha sido así. Margaret Mead.
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Se sufre menos del dolor
mismo que de la manera como se le acepta. Maurice Maeterlinck.
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Acuérdate de conservar en los
acontecimientos graves la mente serena. Horacio.
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Al que todo lo pierde, le
queda Dios todavía. Arthur Schopenhauer.
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El secreto placer de un acto
generoso es el mayor placer de un espíritu elevado. John Dryden.
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El amor verdadero hace
milagros, porque él mismo es ya el mayor milagro. Amado Nervo.
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Creer en algo es difícil,
pero no creer en nada es imposible. Víctor Hugo.
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Lo bueno necesita aportar
pruebas; lo bello no bello no. Bernard de Fontenelle.
-
Quien no ha afrontado la
adversidad no conoce su propia fuerza. Benjamin Jonson.
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Tener necesidad de Dios es la
mayor perfección del ser humano. Sören Kierkegaard.
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La manera de dar vale más que
lo que se da. Pierre Corneille.
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El hombre que soporta con
lamentos la adversidad se causa a sí mismo mayor pena. Franz Shubert.
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Solo desde que amo es bella
mi vida; solo desde que amo sé que vivo. Theodor Körner.
-
Al final no recordaremos las
palabras de nuestros enemigos, sino el silencio de nuestros amigos. Martín
Luther King.
-
Todo cabe en lo breve.
Pequeño es el niño y encierra al hombre. Alejandro Dumas.
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El bien que hicimos la
víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana. Proverbio indio.
-
Dios está mucho más cerca de
lo que suponen la mayoría de los hombres. Anne Frank.
-
Solo aquellos que nada
esperan del azar son dueños del destino. Matthew Arnold.
-
Que el hombre sea noble,
caritativo y bueno, puesto que solo esto lo distingue de los otros seres. Johann
Wolfgang Goethe.
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Hay un camino para llegar a
todo corazón: el amor. Concepción Arenal.
-
La risa no es mal comienzo
para la amistad, y está lejos de ser un mal final. Oscar Wilde.
-
Buscas la alegría en torno a
ti y al mundo. ¿No sabes que solo nace en el fondo del corazón? Rabindranath
Tagore.
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Algún día en cualquier parte,
en cualquier lugar, indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y esa, solo
esa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas. Pablo Neruda.
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El dolor silencioso es el más
funesto. Jean Racine.
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No hay sol para los ciegos ni
tormenta para los sordos. Proverbio chino.
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La libertad es como la vida,
solo la merece quien sabe conquistarla todos los días.
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El primer paso hacia el bien
es no hacer el mal. Jean-Jacques Rousseau.
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Solo pueden unirnos los
buenos sentimientos; el interés no ha formado jamás amistades estables.
Cicerón.
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El amor es la primera palabra
de Dios. Es el primer pensamiento que cruzó por su mente. Knut Hamsun.
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Una vez, san Francisco de Así
le dijo al almendro: “Hermano, háblame de Dios”. Y el almendro floreció.
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Donde mueren las palabras,
nace la música. William Shakespeare.
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La simpatía mueve dos cuerpos
con una sola alma. Gaspar M. de Jovellanos.
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La mayoría de los hombres no
carecen de fuerza, sino de constancia. Víctor Hugo.
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Confía el pasado a la
misericordia de Dios, el presente a su amor, el futuro a su providencia. San
Agustín.
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