Frases de santa Teresa de Jesús
Dios, poniendo en ello toda nuestra alma,
podremos llevar la salvación a los demás. Pero para ello es necesario que no
perdamos nuestro tiempo mirando y deseando hacer lo que hacen los demás».
«No es tanto lo que hacemos
cuanto el amor que ponemos en lo que hacemos lo que agrada a Dios».
«Mientras el trabajo sea más
repugnante, mayor ha de ser nuestra fe y más alegre nuestra devoción».
«No puedo parar de trabajar.
Tendré toda la eternidad para descansar».
«A veces sentimos que lo que
hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara
una gota».
LA VOCACIÓN
«Tu vocación consiste en
pertenecer a Jesús. Tu servicio a los leprosos es sólo tu forma concreta
de expresar tu amor a Jesús. Por ello, no interesa demasiado determinar a quiénes
dedicas tu labor, a condición de que la realices por El, de que lo hagas con
El. Esta es, en realidad, la forma de cumplir tu vocación, tu penitencia
a Cristo».
«Nuestra vocación consiste en
pertenecer a Jesús».
«Jesús nos ha elegido para Sí;
le pertenecemos. Tenemos que estar, pues, tan convencidos de dicha presencia,
que no permitamos que nada, ni lo más insignificante, nos aparte de su
posesión... de su amor».
LA POBREZA
«Los pobres son la esperanza
del mundo porque nos proporcionan la ocasión de amar a Dios a través de ellos.
Son el don de Dios a la humanidad, para que nos enseñen una manera diferente de
amarlo, buscando siempre la manera de dignificarlos y rescatarlos».
«Ellos son el signo de la
presencia de Dios entre nosotros, ya que en cada uno de ellos es Cristo quien
se hace presente».
«Por eso, Él no nos preguntará
cuántas cosas hicimos, sino cuánto amor pusimos en ellas».
«Seamos los servidores del
pobre. Hemos de brindar al pobre un servicio generoso, sincero. En el mundo, a
la gente se le paga por su trabajo. Sintámonos pagados por Dios».
«¿Acaso tratan ustedes a los
pobres como basurero, dándoles aquello que ya no pueden ustedes usar o comer?
Como esto no puedo ya comérmelo, se lo voy a dar al pobre».
LA HUMILDAD
«La grandeza de María proviene
justamente de su humildad. Y era humilde porque pertenecía a Dios por completo,
estaba en disponibilidad para lo que Él quisiera pedirle».
«Ella, que estaba colmada de
gracias, siguió siendo la esclava del Señor. Se mantuvo con firmeza junto a la
cruz de su Hijo, y ni siquiera viéndolo morir dejó de confiar en Dios».
«Pidámosle a la Virgen que nos
ayude a ser como ella, a realizar con humildad y sin vanagloria el trabajo que
se nos ha asignado, y que llevemos a los demás a Jesús con el mismo
espíritu con que ella lo llevó en su seno».
«Hay que cuidarse del orgullo,
porque el orgullo envilece cualquier cosa».
«Dios no va a preguntarle a
aquella hermana cuántos libros ha leído, cuántos milagros ha realizado; lo que
le preguntará es si ha hecho de lo suyo lo mejor por amor del mismo Dios».
«"Hice lo mío de la mejor
forma". Aunque aquello que he podido hacer, no sea más que un fracaso, eso
deberá ser lo mejor que hemos podido y sabido hacer; debe tener nuestro máximo
empeño».
«Ningún fracaso las desanimará,
mientras tengan clara conciencia de haber hecho aquello que estaba a su
alcance. Hablando humanamente, si una hermana tuviera un fracaso en su tarea,
procuremos atribuirlo a cualquier factor de debilidad humana, que no fue
inteligente, o no supo hacer mejor las cosas, etc. A pesar de todo, a los ojos
de Dios no ha fallado si ha hecho todo lo que era capaz de hacer. Y ella
debiera sentirse, pese a todo, colaboradora suya».
«Nunca debemos creernos
indispensables Dios tiene sus caminos y sus maneras... El puede permitir que
todo marche al revés aun en manos de la hermana más bien dotada. Dios no mira
más que su amor. Bien ustedes pueden trabajar hasta el agotamiento, incluso
matarse trabajando, pero si su trabajo no está tejido por el amor resulta
inútil. ¡Dios no tiene ninguna necesidad de sus obras!
«Si todo lo he recibido, ¿qué
mérito nos cabe? Si estamos bien convencidos de esto, nunca alzaremos
altaneramente la cabeza».
LA CONFIANZA EN DIOS
«Debes entonces decirle: "
Señor, soy tuyo. Puedes hacer conmigo lo que quieras". Esta es,
hermano, nuestra fuerza y ésta es la alegría del Señor».
«El abandono total en Dios
consiste en darse a Dios en forma plena, porque Él se dio a nosotros primero. Y
debemos entregarnos de manera absoluta si queremos responder a la magnitud de
su entrega hacia nosotros. Sólo si renuncio a mí misma puedo llevar a Dios a
vivir en mí».
«Cuando renuncio ofrezco mi
libre voluntad, mi razón, mi propia vida. Y todo por amor, ya que cuanto más
renunciamos a nosotros mismos, más podemos amar a Dios y a los hombres».
LA SANTIDAD
«La santidad es hacer siempre,
con alegría, la voluntad de Dios. Para eso es necesaria la fidelidad a sus
deseos, y es esta fidelidad la que hace a los santos».
«A través de la vida espiritual
nos unimos con Jesús: lo humano y lo divino se ofrecen uno al otro».
«El primer paso hacia la
santidad es querer serlo. ¿Qué es un santo sino un alma resuelta, que hace uso
de su fortaleza para actuar?
«Ser santo no significa
realizar cosas extraordinarias, descifrar misterios, sino únicamente un aceptar
incondicional, dado que me he entregado por completo a Dios, porque le
pertenezco por entero».
«Entréguense eternamente a
Jesús... y Él se servirá de ustedes para hacer grandes cosas, a fin de que
crean mucho más en su amor que en su debilidad. Crean en Él... confíen en Él
con una fe ciega y absoluta, seguros de que Él es el Señor. Convénzanse de que
únicamente Jesús es el secreto de la vida y que la santidad no es otra
cosa que el propio Jesús que vive en su interior por su gracia».
«Ustedes deben permitir que el
Padre sea un jardinero, que corta y poda. Si sienten que son podados no se
preocupen. Él tiene sus motivos para hacerlo. Ustedes deben dejar que lo haga».
«Si con toda conciencia y
diligencia aspiramos a la santidad, después de nuestra oración ha de
penetrarnos un sentimiento de autor renuncia. La forma más elemental de renuncia
del propio yo es el control de nuestros sentidos».
«"Seré santo" quiere
decir: me despojaré de todo cuanto no es Dios. Despojaré mi corazón y lo
vaciaré de toda cosa creada; viviré en la pobreza y en el desprendimiento.
Renunciaré a mi voluntad, a mis inclinaciones, a mis sueños y a mis fantasías y
me convertiré en un esclavo voluntario de Dios».
«Nuestro ideal no puede ser
nada distinto de Jesús. Debemos pensar como Él piensa, amar como Ël ama, desear
como Él desea. Debemos permitirle que disponga y se sirva totalmente de
nosotros».
Jesús quiere que seamos santos
como su Padre. Podemos llegar a ser grandísimos santos con sólo quererlo. La
santidad no es un lujo para unos pocos, sino una sencilla obligación también
para ti y para mi».
La revolución del amor comienza
con una sonrisa. Sonríe cinco veces al día a quien en realidad no quisieras
sonreír. Debes hacerlo por la paz».
EL SUFRIMIENTO
«Cuando recibimos aunque sólo
sea una pequeña observación poco caritativa, o cuando nos sentimos víctimas de
una falta de consideración, con qué facilidad nos olvidamos de que ¡éste es
justamente el momento de compartir con Él la ofensa y el sufrimiento!
«Recuerden que la Pasión de
Cristo desemboca siempre en la alegría de la Resurrección, para que cuando
sientan en su corazón los sufrimientos de Cristo, tengan bien presente que
luego llegará la resurrección».
«Nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamándonos
para que nos volvamos a Él, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los
que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control, y
podemos confiar plenamente en Él».
AMAR A DIOS
«Nunca digas adiós, si todavía
quieres tratar. Nunca te des por vencido si sientes que puedes seguir
luchando. Nunca le digas a una persona que ya no la amas, si no
puedes dejarla ir. El amor llega a aquel que espera, aunque lo
hallan decepcionado; a aquel que aun cree, aunque haya sido traicionado:
a aquel que todavía necesite amar, aunque antes haya sido lastimado y aquel que
tiene coraje y la fe para construir la confianza de nuevo».
«Hemos de amar a Dios,
haciéndonos cargo de las ofensas que le hemos provocado».
«A lo largo del día, repitamos
con frecuencia: "Lávame, Señor, de mis pecados y límpiame de toda
iniquidad"».
«Tienen que ejercitarse en el
sufrimiento, porque cuando fijen su mirada en la cruz, verán que Él tiene
inclinada la cabeza, porque quiere besarlos y tiene lo brazos abiertos porque
quiere abarcarlos en un fuerte abrazo».
«¿Lo han comprendido, hermanos?
Sufrimiento, dolor, humillación, son besos de Jesús. Acérquense tanto a Jesús
en su Cruz, que Él pueda besarlos».
PRESENCIA DE DIOS
«Si día tras día nos
consagramos eternamente al cumplimiento perfecto de nuestros deberes
espirituales, Él nos hará entrar gradualmente en una intimidad más profunda, en
la que, incluso fuera del tiempo de oración, no tendremos dificultad alguna en
mantener un lúcida conciencia de su Presencia Divina».
«El propósito de un retiro no
es otro que el empeño de progresar en la conciencia y el amor de Dios, de
purificar nuestra propia persona, de enmendar y transformar nuestra vida en
conformidad con la vida de nuestro modelo, Jesucristo».
LA VIRGEN MARÍA
«La grandeza de María reside en
su humildad. Jesús, quien vivió en estrechísimo contacto con ella, parecía
querer que nosotros aprendiéramos de Él y de ella una lección solamente: ser
mansos y humildes de corazón».
«Supliquemos a María que haga
nuestro corazón "manso y humilde" como modeló el corazón de su
Hijo. Pues por medio de ella y en ella fue como se forjó el corazón de Jesús».
LA VIRGEN MARÍA, CAMINO DE
RECONCILIACIÓN
« María está siempre atenta
para traer al mundo la alegría, la paz y la reconciliación. Ella nos conduce
hacia Dios, y con sus ruegos amorosos intercede por nosotros».
«Elevemos hacia ella nuestros
corazones para que nos ayude a reconciliarnos, cada vez que nos alejemos del
amor de Dios».
«Dirijamos a ella nuestros ojos
para implorarle por la paz; a ella, que sólo tiene cabida en su corazón para la
paz y el perdón».
LA FAMILIA
«Prometamos convertir nuestra
comunidad en un nuevo Belén, en otro Nazaret. Amémonos mutuamente como amamos a
Jesús. En el hogar de Nazaret se respiraba amor, unidad, oración, sacrificio y
trabajo infatigable; pero, sobre todo, una profunda comprensión, mutua estima y
permanente solicitud de todos por todos».
«En todo el mundo se comprueba
una angustia terrible, un espantoso hambre de amor. Llevemos, por tanto, a
nuestras familias la oración, llevémosla a nuestros niños, enseñémosles a
rezar. Pues un niño que ora, es un niño feliz. Familia que reza es una familia
unida».
«Hemos de procurar ser santos
no porque queramos sentirnos santos, sino porque Cristo debe poder vivir
plenamente Su vida en nosotros».
EL SUFRIMIENTO
Y LA FELICIDAD
«Las personas más felices no
siempre tienen lo mejor de todo. Solo sacan lo mejor de todo lo que encuentran
en su camino. La felicidad espera por aquellos que lloran, aquellos que
han sido lastimados, aquellos que buscan, aquellos que tratan».
«Porque solo ellos pueden
apreciar la importancia de las personas que han tocado sus vidas. No
puedes ir feliz por la vida hasta que dejes ir tus fracasos pasados y los
dolores de tu corazón».
«Cuando la puerta de la
felicidad se cierra, otra puerta se abre, pero algunas veces miramos
tanto tiempo aquella puerta que se cerró que no vemos la que se ha
abierto frente a nosotros».
«Es cierto que no sabemos lo
que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto que no sabemos lo que
nos hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos».
«Espero que tengas:Suficiente felicidad
para hacerte dulce. Suficientes pruebas para hacerte fuerte. Suficiente dolor
para mantenerte humano. Suficiente esperanza para ser feliz».
LA VIDA
«Toda vida es la vida de Dios
que se hace presente entre nosotros, aún en un niño que todavía no ha nacido.
Nadie tiene derecho a levantar su mano para segarla».
«Yo imagino que el grito de
esos pobrecitos que son asesinados antes de nacer debe llegar hasta Dios».
«Toda vida pertenece a Dios, y
si Jesús nos dijo que éramos más importantes a los ojos de su Padre que todo lo
creado, y Él cuida eso, cuánto más cuidará de nosotros! El
aborto va en contra del mandamiento del amor».
«El aborto mata la paz del
mundo...Es el peor enemigo de la paz, porque si una madre es capaz de destruir
a su propio hijo, ¿qué me impide matarte? ¿Qué te impide matarme? Ya no queda
ningún impedimento».
«A todos los jóvenes les digo:
Ustedes son el futuro de la vida familiar; son el futuro de la alegría de amar.
Mantengan la pureza, mantengan ese corazón, ese amor, virgen y puro, para que
el día en que se casen puedan entregarse el uno al otro, algo realmente bello:
la alegría de un amor puro».
«Pero, si llegaran a cometer un
error, les pido que no destruyan al niño, ayúdense mutuamente a querer y a
aceptar a ese niño que aún no ha nacido. No lo maten, porque un error no se
borra con un crimen. La vida del fruto de ese amor pertenece a Dios, y ustedes
tienen que protegerla, amarla y cuidarla. Porque ese niño ha sido creado a
imagen y semejanza de Dios y es un regalo de Dios».
«La vida de cada ser humano,
como que ha sido creación de Dios, es sagrada y de infinito valor, porque El
nos ha creado a todos nosotros, incluso al niño recién concebido. La imagen de
Dios está en ese niño que aún no ha nacido».
«Por eso, pienso que aquellas
naciones que destruyen la vida legalizando el aborto son las más pobres, porque
temen alimentar a un niño más y, por eso, agregan un cruel asesinato más a este
mundo».
«En Calcuta tratamos de
combatir el aborto mediante la adopción. Me gustaría abrir muchos de estos
centros para niños en los países que han aceptado el aborto. En los que tenemos
por toda la India nunca tuvimos que rechazar a ningún niño, y todos están
felices en sus nuevos hogares».
«Es maravilloso pensar que Dios
ha creado a cada niño. Leemos en las Escrituras que Dios nos dice: "Aún si
una madre llegara a olvidar a su hijo, yo no te olvidaré. Te llevo grabado en
la palma de mi mano. Eres valioso para mí. Y te he llamado por tu nombre."
«Estoy convencida de que los
gritos de los niños cuyas vidas han sido truncadas antes de su nacimiento,
hieren los oídos de Dios».
«Muchos se manifiestan
preocupadísimos por los niños de la India o por los de África, donde tantos
mueren, sea por desnutrición, hambre o lo que fuera. Pero hay millones
deliberadamente eliminados por el aborto».
«Por eso elevo mi voz en la
India y en todas partes; hagamos que todo niño, nacido o no, sea un niño deseado.
El aborto va en contra del mandamiento del amor».
«Creo que si los países ricos
permiten el aborto, son los más pobres y necesitan que recemos por ellos porque
han legalizado el homicidio».
«Jesús entregó su vida por amor
a nosotros. Así, una madre que está pensando en abortar debería ser ayudada a
amar; es decir, a poner en segundo lugar sus proyectos y su tiempo libre, y a
respetar la vida de su hijo. También el padre del niño, quien quiera que sea,
debe mostrarse disponible».
«Todo país que acepta el aborto
es porque su gente no ha aprendido a amar, sino que recurre a la violencia para
obtener lo que quiere».
«Jesús dijo: "El que
recibe a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe." Al adoptar un
niño, esas parejas reciben a Jesús; por el contrario, al abortar, rechazan a
Jesús».
«Por favor no matéis a los
niños, yo los quiero. Con mucho gusto acepto todos los niños que morirían a
causa del aborto».
«El aborto empobrece a la gente
desde el punto de vista espiritual; es la peor pobreza y la más difícil de
superar».
«Cuando le dicen a la Madre
Teresa que hay demasiadas criaturas en la India, ella responde: ¿Piensa usted
que hay demasiadas flores en el campo? ¿Demasiadas estrellas en el cielo? Mire
a esta niña, es portadora de la vida; ¿no es una maravilla? ¿Cómo no quererla?
«El aborto es un homicidio en
el vientre de la madre. Una criatura es un regalo de Dios. Si no quieren a los
niños, dénmelos a mí».
LA EUCARISTÍA
«Cristo se convirtió en el Pan
de Vida porque comprendió la necesidad, el hambre que teníamos de Dios. Y
nosotros debemos comer este Pan y la bondad de su amor para poder compartirlo».
«La eucaristía es el signo más
tangible del amor de Dios por el hombre, ya que renueva permanentemente su
sacrificio por amor a nosotros. Y es la Misa, nuestra oración diaria, el lugar
donde nos ofrecemos con y por Cristo para ser distribuidos entre los más pobres
de los pobres».
«La eucaristía es el misterio
de nuestra unión profunda con Cristo».
LA ESPERANZA
«Lo único que Jesús nos pide en
todo momento es que nos entreguemos absolutamente a Él, que confiemos en Él
plenamente, renunciando a nuestros deseos para cumplir con el camino que nos va
trazando».
«No es necesario que veamos
claro si vamos progresando o no en el camino de la santidad. Lo importante es
ir caminando en el Señor».
«El camino a la santidad
comienza dejándonos vaciar y transformar por el mismo Jesús, para que Él llene
nuestro corazón y podamos luego dar de nuestra abundancia».
«Buscándolo, porque su
conocimiento nos hará fuertes».
«Amándolo sin mirar atrás, sin
temores, creyendo que sólo Jesús es la vida».
«Sirviéndolo, rechazando y
olvidando todo lo que nos atormenta, porque es Él quien nos ayudará en el
camino elegido. No estamos solos. Confiemos en Él».
LA SOLIDARIDAD
«Cada obra de amor, llevada a
cabo con todo el corazón, siempre logrará acercar a la gente a Dios».
«Dios siempre cuida de sus
criaturas, pero lo hace a través de los hombres. Si alguna persona muere de
hambre o pena, no es que Dios no la haya cuidado; es porque nosotros no hicimos
nada para ayudarla, no fuimos instrumentos de su amor, no supimos reconocer a
Cristo bajo la apariencia de ese hombre desamparado, de ese niño abandonado».
«No cierren las puertas a los
pobres; porque los pobres, los apestados, los caídos en la vida, son como el
mismo Jesús».
SER FIELES EN LAS COSAS
PEQUEÑAS
«Seamos fieles en las cosas
pequeñas, porque ahí estará nuestra fortaleza. Miremos el ejemplo de la lámpara
que arde con el aporte de pequeñas gotitas de aceite, y sin embargo da mucha
luz. Las gotitas de aceite de nuestras lámparas son las cosas pequeñas que
realizamos diariamente: la fidelidad, la puntualidad, las palabras bondadosas,
las sonrisas, nuestra actitud amorosa hacia los demás».
«No hay nada que sea pequeño a
los ojos de Dios, y Él mismo se tomó la molestia de hacerlas para enseñarnos
cómo actuar. Por eso se transformaron en infinitas».
«Las tentaciones las tenemos
todos. Pero si Jesús es una realidad viviente en mi vida, entonces ya no tengo
miedo».
«Somos pequeños instrumentos,
pero muchos pequeños instrumentos en las manos de Dios pueden hacer milagros».
«Yo soy el lápiz de Dios. Un
trozo de lápiz con el cual Él escribe aquello que quiere».
«Empieza transformando todo lo
que haces en algo bello para Dios».
CONOCERSE A SÍ MISMO
«Nuestro examen de conciencia
es el espejo en el que vemos nuestros logros y nuestras dificultades. Por eso
debemos afrontarlo con sinceridad y amor. No perdamos el tiempo mirando
nuestras propias miserias; elevémonos en la luz de Dios y busquemos la manera de
hacer las cosas cada vez mejor».
«Conocerse a sí mismo es muy
importante para el amor, porque conocer a Dios trae el amor, y conocernos a
nosotros mismos, la humildad. Por eso los santos pueden decir que se sienten
grandes criminales, porque vieron a Dios y se vieron a sí mismos, y notaron la
terrible diferencia».
«Las críticas no son otra cosa
que orgullo disimulado. Un alma sincera para consigo misma nunca se rebajará a
la crítica. La crítica es el cáncer del corazón».
LA POBREZA DE ESPÍRITU
«Dios no puede derramar algo
donde ya está todo lleno de otras cosas. Jesús lo dijo: "No se puede
servir a dos señores", refiriéndose a Dios y al dinero».
«La pobreza, el desprendimiento
de todo lo que nos ata y nos aleja de Dios, sea o no material, nos deja
"vacíos", para que Dios puede entrar plenamente en nuestro corazón».
«Las cosas deben ser siempre un
medio, nunca un fin en sí mismas».
Comentarios
Publicar un comentario