Diez razones para leer
El lenguaje y las palabras son el medio
más importante para comunicar bien nuestras ideas, nuestros sentimientos y
nuestras experiencias. Con ellas recordamos el pasado, somos testigos del
presente y proyectamos el futuro.
El lenguaje mejora fundamentalmente con
las buenas conversaciones y mediante la lectura.
Al leer abrimos horizontes, entramos en
contacto con el pensamiento de personas reales o inventadas (autores y
personajes), o con otros mundos. Y viajamos con la imaginación en el tiempo y en el espacio… porque leer es
esencial para el desarrollo de las personas, de la Cultura y de la Sociedad …
- La lectura es un instrumento fundamental para desarrollar la inteligencia, porque nuestro pensamiento es esencialmente lingüístico. Pensamos con palabras y nos comunicamos, esencialmente, con palabras.
- La lectura contribuye a desarrollar la capacidad para pensar, conocer, razonar, comprender y expresar nuestras ideas con precisión, gracias a que aumenta nuestro vocabulario.
- Leer estimula nuestra capacidad para hablar mejor y para saber escuchar, por tanto, sirve para comunicarnos y con ello mejora nuestro nivel de convivencia.
- Leer fomenta el razonamiento abstracto y ayuda a mejorar los resultados en la formación de nuestros niños y jóvenes en el Sistema Educativo, porque se comprende mejor lo que se estudia.
- Leer favorece el desarrollo de la memoria y del cerebro, pudiendo servir para prevenir o retardar enfermedades como el alzhéimer.
- La lectura ayuda a potenciar la imaginación y la creatividad en los campos artísticos, sociales, científicos y técnicos.
- Leer es siempre una fuente inagotable de placer y conocimiento, nos ayuda a crecer como personas y aumenta nuestra Cultura [historia, literatura (novela, poesía, teatro, ensayo, literatura infantil y juvenil), libros de divulgación, de cómic, etc.]
- Leer la prensa incrementa y diversifica el conocimiento común sobre el mundo en que vivimos, y posibilita actitudes de comprensión, interculturalidad y compromiso social.
- El desarrollo socioeconómico de los países se relaciona directamente con los índices estadísticos de lectura, pues refleja el nivel de formación de sus habitantes y el progreso de los pueblos.
- La lectura desarrolla la conciencia dialogante y crítica, y nos forma como ciudadanos para participar –con más conocimiento y argumentos-en los procesos de elección de nuestros representantes democráticos en las instituciones públicas y sociales.
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La lectura no es un lujo ni
una satisfacción privada. Es, ante todo, una necesidad social, de la que va a
depender la calidad de nuestra vida y de nuestra convivencia. Ya sé que vivimos
en tiempos de nuevas tecnologías, que ponen el mundo al alcance de un clicks.
Pero esas maravillosas posibilidades resultan inútiles si no sabemos
aprovecharlas. Un burro conectado a Internet sigue siendo un burro y, por ello,
lo que necesitamos es que delante de las pantallas de los ordenadores haya
gente ilustrada, culta, lectora, capaz de internarse animosamente por los
espléndidos caminos del lenguaje, da lo mismo que sea a través de las líneas
electrónicas o de las líneas de un
libro.
La lectura nos
permite acceder a la cultura, que no es otra cosa que la experiencia de la
humanidad, sin la cual caeríamos en un primitivismo zafio. Pero, además, es la
gran herramienta para mejorar nuestra relación con el lenguaje. Y este es un
asunto de gran envergadura, porque nuestra inteligencia es lingüística.
Pensamos con palabras. No sólo hablamos con los demás, sino que continuamente
hablamos con nosotros mismos, nos explicamos nuestra vida, comentamos lo que
nos pasa, gestionamos nuestra memoria haciéndonos preguntas. Mantenemos un
permanente diálogo con nosotros mismos, hostil o amistoso, y sería bueno que no
fuera destructivo ni deprimente, sino que nos diera fuerza y claridad.
Todavía hay
más: también nuestra convivencia es lingüística. Vivimos entre palabras, nos
entendemos o malentendemos gracias a ellas. Cuando el lenguaje falla, la
violencia aparece. Y no hay mejor medio que la lectura para adquirir esos
mecanismos lingüísticos que son imprescindibles para una vida verdaderamente
humana.
Por último, la
calidad de la democracia también depende de la lectura. Lo primero que hacen
los dictadores es censurarla, prohibirla o, al menos, disuadir de ella, porque
saben muy bien que la lectura es el gran enemigo de la tiranía. Cuando no se
sabe comprender un argumento, o se siente la pereza de buscar información, o se
vive pegado al televisor, se acaba sometiendo ala sugestión del grito, la
consigna, el clip publicitario, el convencimiento fácil, el insulto. Y todo
esto es la antesala de la sumisión.
No quiere
limitarse a recordar que leer es un placer, que estimulará la fantasía, que les
permitirá hacer navegable su alma, sino que aspira a hacerles reflexionar sobre
la transcendencia social de la lectura. Necesitamos una democracia de lectores,
necesitamos mayorías ilustradas, necesitamos recuperar la sabiduría de vivir,
el sentido de la historia, la comprensión de nosotros mismos y de nuestros
sentimientos, cosas que sólo los libros nos proporcionan. La imágenes son
emocionantes, conmovedoras, pero mudas. Sólo las palabras, el discurso,
permiten captar su sentido, serenar la pasión mediante la idea, encontrar un
acuerdo que no sea una rendición, iluminar el mundo y su memoria.
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La lectura es la vanguardia
de la libertad.
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